OBJETIVO

Hay sueños que nacen con una meta muy clara.

El mío comenzó con un reto deportivo: ascender los 14 ochomiles del planeta sin oxígeno suplementario.

Con el tiempo descubrí que ese objetivo era solo el punto de partida.

Cada expedición me ha enseñado que las montañas no entienden de planes, de estadísticas ni de expectativas. A veces te regalan una cima. Otras veces te obligan a dar la vuelta. Y ambas forman parte del mismo camino.

Hasta hoy he alcanzado el Nanga Parbat, el Manaslu y el K2 sin oxígeno suplementario. También he regresado sin cima del Broad Peak, el Everest, el Makalu y el Annapurna.

Lejos de alejarme del proyecto, esas experiencias le han dado un significado mucho más profundo.

Hoy sigo persiguiendo las 14 montañas más altas del planeta.

No porque crea que una cima define quién soy.

Sino porque cada expedición me recuerda por qué empecé: por la aventura, por el aprendizaje y por esa sensación única de descubrir qué hay más allá del siguiente horizonte.

Si algún día completo las catorce, será un sueño cumplido.

Pero el verdadero éxito será haber recorrido el camino siendo fiel a mis valores y haber regresado siempre con la ilusión intacta de volver a la montaña.

"El alpinismo es una escuela de vida."

 

 

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